Tenemos muy claro que el vino lo hacemos en los viñedos y la bodega es tan solo un medio para hacerlo.

En la pequeña bodega que tenemos en Poboleda, vinificamos en depósitos de acero o en barricas abiertas, según la variedad y la parcela. Encontrar el punto óptimo de maduración es una decisión importante y muy personal, de la que dependen los distintos vinos que elaboramos después. La elección se hace en los viñedos, solo queremos uva sana y madura. Por eso cosechamos las distintas variedades en pequeñas partidas que se vinifican por separado. Eso supone mucho más trabajo, pero nos permite ir aprendiendo cosecha tras cosecha acerca del comportamiento de cada variedad, experimentando y tomando decisiones.

La crianza la hacemos en barricas de roble francés. Utilizamos un porcentaje máximo del 20% de barrica nueva. Confiamos en el trabajo de diferentes toneleros, con madera de distintos bosques, grandes y tostados para aportar fuerza y complejidad al vino.

El tiempo en barrica dependerá de la variedad, del tipo de vino que hacemos y de la propia barrica. Y el resultado es siempre una pequeña sorpresa.

Finalmente embotellamos sin clarificar ni filtrar, para preservar al máximo las características de cada vino.