Nadie nos dijo que seria fácil! Durante meses visitamos la parte norte de la comarca a la búsqueda de un terreno que nos gustase, alejado y tranquilo de las zonas con más actividad vinícola del Priorat.

Teníamos bastante claro lo que buscábamos y lo encontramos cerca de Poboleda, en el Barranc de la Bruixa. Una antigua finca agrícola que el bosque estaba ocupando con avellanos, algún almendro y cepas, de unas 11 hectáreas. Tenía una buena orientación este/sur-este y una altura entre los 430 y 480 metros que nos permitiría disfrutar de una interesante integral térmica día/noche. Todo esto ayudaría a que las maduraciones fueran más lentas y óptimas, con la obtención de una buena acidez y unos vinos más frescos.

Es un terreno pobre con buen drenaje, cosa que permitiría un arraigo lento y profundo de las plantas. Teníamos muchos años por delante…

Hicimos los trabajos necesarios de abancalamiento y plantación de los viñedos, con una fuerte presencia de variedades autóctonas. La buena adaptación de la garnacha negra, la syrah, la cariñena y también la garnacha blanca a nuestras tierras, hace que estas sean las variedades que ahora mismo utilizamos en nuestros vinos. Practicamos una viticultura muy respetuosa, trabajando para conseguir un buen equilibro de las plantas y cuidando los rendimientos. Cada añada es un reto, otro más!